


Aquí podréis conocerles en su vida y en su lucha
Las vidas de Marcelino Camacho y Josefina Samper son una aventura vital que recorre los principales acontecimientos del siglo XX. Cuando se leen sus memorias, «Confieso que he luchado», de forma inmediata se comprenden los grandes hechos históricos que determinaron la vida de los españoles y de las españolas.
La Segunda República cambió sus vidas y les abrió las puertas de la democracia. Por fin, podrían salir del oscurantismo religioso y cultural. Todo era posible y, sobretodo, salir del ancestral atraso y miseria, acabar con el semiesclavismo que mantenían los terratenientes.
El golpe militar fascista rompió la vida en cada pueblo. En la estación de tren de Osma La Rasa los ferroviarios decidieron cortar la vía para impedir el avance de un tren militar faccioso.
La guerra la pasó Marcelino en Madrid al grito de No Pasarán.
Detenido pasó cuatro años entre la cárcel de Comendadoras y los campos de concentración franquistas. Sobrevivio a las enfermedades y trabajos forzosos. Finalmente huyó dede el campo de Cuesta Colorada en Marruecos hasta Argelia, entonces colonia francesa.
Josefina Samper contaba que le conoció en Orán un día que citaron a los jovenes comunistas porque habían llegado unos republicanos evadidos de los campos de concentración. Josefina era una joven solidaria que habia ayudado desde muy pequeña a los republicanos huidos al finalizar la guerra y a los que aún luchaban en las guerrillas, esperando una liberacion de los aliados que nunca llegó. Con las mismas ideas se casaron y tuvieron dos hijos. Volvieron a España en 1957 con el proposito de participar en la lucha por las libertades.
Comisones Obreras nacieron en los años 60 en las luchas de las fábricas por conseguir mejores salarios y condiciones de trabajo. En Madrid pasaron de ser espontaneas a una organización semiclandestina que utilizaba al sindicato vertical fascista para organizar su lucha. Tras importantes movilizaciones de trabajadores el gobierno de Franco decide declararlas ilegales y le encarcela.
Marcelino Camacho pasó en este periodo casi 10 años en las carceles de Segovia, Soria y Carabanchel (Madrid). Fue procesado en numerosas ocasiones y el 1001 fue la causa mas conocida nacional e internacional. Tras la muerte del dictador, Francisco Franco, salió en libertad en la madrugada del 1 de diciembre de 1975, aunque despues fue encarcelado otros tres meses por el lider de la derecha Manuel Fraga.
Marcelino fue elegido diputado en las primeras elecciones democráticas. Participó en los debates de la Constitución Española y de las leyes básicas de los trabajadores. En la segunda legislatura dimitió por considerar que no era compatible con su responsabilidad de Secretario General de la Confederacion Sindical de Comisiones Obreras.
Marcelino entendía el sindicato como independiente de todos los partidos, unitario, de clase y de caracter sociopolítico, en el que la presión y la negociación eran los instrumentos esenciales. Luchó contra las tendencias sindicales más conservadoras. En el IV Congreso pasó a ser Presidente y en el VI Congreso, en el marco de enormes tensiones internas, no fue reelegido Presidente y pasó a ser un afiliado de base. Participó del llamado sector critico. Alejado de la dirección, sin embargo siguió en la actividad sindical y política. Con los cambios en la dirección de CCOO, el sindicato le homenajeó antes de su muerte en un acercamiento que trató de curar las fracturas internas al tiempo de abandonar posiciones más conservadoras.
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